A partir de los 7-8 años, un gato entra en la etapa considerada "senior". No significa que esté enfermo, pero sí que su cuerpo empieza a cambiar y conviene adaptar algunos cuidados para acompañarlo mejor en esta etapa.

Cambios habituales en esta etapa
- Menor nivel de actividad y más horas de sueño.
- Cierta rigidez articular, sobre todo al saltar o bajar de superficies altas.
- Cambios en el apetito o en el peso corporal.
- Mayor sensibilidad dental y de las encías.
Revisiones veterinarias más frecuentes
A partir de esta edad se recomienda pasar de una revisión anual a una cada 6 meses, con análisis de sangre orientativos para detectar a tiempo problemas renales, tiroideos o articulares, muy comunes en gatos mayores.
Adaptaciones útiles en casa
- Arenero de bordes bajos, más fácil de usar si hay molestias articulares.
- Rampas o escalones pequeños para que siga accediendo a sus lugares favoritos sin saltar.
- Camas cálidas y mullidas en zonas tranquilas de la casa.
- Comederos y bebederos elevados si le cuesta agacharse.
Alimentación en la etapa senior
Existen piensos específicos formulados para gatos mayores, con menos calorías y ajustes en fósforo para cuidar la función renal. Cualquier cambio de dieta en esta etapa debería consultarse con el veterinario.
Conclusión
La vejez felina, bien acompañada, puede ser una etapa tranquila y cómoda. Pequeños ajustes en casa y revisiones veterinarias más frecuentes marcan una diferencia real en su calidad de vida.
Fuentes
Preguntas frecuentes
¿A partir de qué edad se considera que un gato es senior?
Generalmente a partir de los 7-8 años, aunque el ritmo de envejecimiento puede variar de un gato a otro.
¿Con qué frecuencia debe ir al veterinario un gato senior?
Se recomienda pasar de una revisión anual a una cada 6 meses, con análisis de sangre orientativos para detectar a tiempo problemas renales, tiroideos o articulares.
¿Qué señales en un gato senior no deben achacarse solo a la edad?
La pérdida de peso notable, la desorientación, los maullidos nocturnos nuevos o los cambios bruscos de comportamiento conviene descartarlos siempre con el veterinario, ya que pueden tener una causa médica.